Aviso a los navegantes #66 – Atención a los farsantes!

3 Feb

15 de diciembre de 2016

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A propósito del Forum “el viejo muere pero el nuevo no puede nacer” de sábado y domingo 17-18 de diciembre convocado en Roma por “Red de los Comunistas”.

Aviso para quien aspira a instaurar el socialismo pero todavía no ha asimilado la concepción comunista del mundo y entonces esta todavía siguiendo a los derechistas que hegemonizan “Red de los Comunistas”.

Atención a los farsantes!

Red de los Comunistas” pone en boca a Gramsci, la concepción anticomunista proclamada por el diputado socialista reformista anticomunista Claudio Treves en el llamado “discurso de la Expiación” [http://storia.camera.it/regno/lavori/leg25/sed029.pdf – pagg. 1634 – 1641], en el Parlamento de Roma el 30 de marzo de 1920, en el pleno del Bienio Rojo y el enfrentamiento sobre la adhesión efectiva del Partido Socialista a la Internacional Comunista. 

Gramsci indicó este discurso al desprecio de los proletarios en su célebre documento Para una renovación del Partido socialista publicado el 8 de mayo 1920 sobre L’Ordine Nuovo.

En su famoso discurso Treves había asegurado a la burguesía y al clero que el Partido socialista no pretendía promover la revolución socialista, porque la revolución socialista es “un parto divino” que nadie esta en capacidad de acelerar (esto habría debido garantizar a la burguesía y clero y disuadirlos de poner en juego grupos fascistas) pero que ninguno está ni siquiera en capacidad de frenar (esto habría debido consolar y aquietar a los oprimidos, el mismo objetivo al que será destinado en el segundo post-guerra la teoría de Togliatti de la “instauración del socialismo por medio de una secuencia de reformas de estructura de la República Pontificia”).

Los partidarios de la táctica-proceso (ningún plan para instaurar el socialismo, ninguna estrategia, es necesario navegar a la vista, con la “orilla política” apenas posible, con movilizaciones y protestas inmediatas, con trabajo sindical y con hegemonía cultural: la revolución socialista o estalla o no hay, ciertamente no se organiza, no es un plan de guerra para poner en acto); lo partidarios de la organización-proceso (ningún partido comunista ni de cuadros ni de masa, sino individuos y organismos que libremente hacen red, “intelectuales militantes”, personajes que cada uno se declara “cuadro con una ética y una disciplina revolucionaria concreta” – de lo que sólo él es juez – para decir con las palabras que el profesor Luciano Vasapollo usa sobre las páginas del diario semanal Cuatro F del PSUV, pag. 13, Gramsci y la revolución Chavista); en breve los exponentes del ala derecha que hegemoniza “Red de los Comunistas” recurren a juegos de falsificadores para hacer aceptar sus podridas concepciones hasta de quien aspira a instaurar el socialismo pero no ha asimilado todavía la concepción comunista del mundo.

El Forum convocado por “Red de los Comunistas” trata del curso de las cosas y de la revolución socialista. La síntesis de la plataforma (3 de diciembre 2016) sobre la que “Red de los Comunistas” ha convocado el Forum es que el curso de las cosas es catastrófico, no sabemos todavía que sucederá pero puede suceder de todo: “la alternativa, la transición, la revolución u otra cosa”.

En el contexto en el que “Red de los Comunistas” la ha insertado, la frase de Gramsci “el viejo muere pero el nuevo no puede nacer” recalca el motivo recurrente del discurso de Treves “la burguesía no está ya en capacidad de ejercitar el poder, la clase obrera no está todavía en capacidad de conquistarlo”. Los derechistas de “Red de los Comunistas” falsean entonces completamente en sentido liquidatorio la concepción de Gramsci a propósito de la revolución socialista que veremos más adelante. Hacen de la plataforma del Forum una alteración de Gramsci que es corriente en “Red de los Comunistas”. Luciano Vasapollo y Rita Martufi lo repiten en las páginas de la revista semanal Cuatro F ya citada (pag. 13, Crisis política). Allí Chávez dice simplemente y justamente che la crisis que Venezuela atraviesa (el discurso es del 2007) consiste en (deriva de) el hecho que la IV República está muriendo pero recalcitrante se agita descompuesta y obstinadamente porque no quiere morir, mientras la V República, bolivariana y socialista, esta naciendo pero no esta todavía completamente nacida. Interpretado en modo sano, Chávez dice que en Venezuela luego de que él y sus compañeros han tomado el gobierno del país, la revolución socialista está en curso (favoreciéndose del gobierno del país la combaten de la mejor manera que son capaces), pero no han instaurado todavía el socialismo (la dictadura del proletariado, la expropiación de los capitalistas, etc.). La pareja, en cambio, llama en campo a Gramsci tergiservado para poner en boca de Chávez un discurso cursi: “la revolución socialista es un profundo acto de amor” y ellos dos sueñan con reproducir uno análogo sobre las orillas del Mediterráneo con la “construcción de una sociedad socialista pacífica”, sin ni siquiera preocuparse de tener al menos el gobierno del país!

En realidad el contexto en el que figura la abusada frase de Gramsci no trata directamente de la revolución socialista. Gramsci trata (con el lenguaje alusivo que usa en los Cuadernos de la cárcel para eludir la censura que los fascistas asiduamente hacían sobre las cartas que redactaba en su celda) de la crisis cultural de las masas populares italianas en pleno fascismo.

La frase es extraída de la nota 34 del Cuaderno 3 escrita por Gramsci en el 1930 en la cárcel de Turi (Bari). En esta nota (lo que a continuación está entre paréntesis es nuestra “versión en claro” del texto) Gramsci afirma que “las grandes masas populares se han apartado de las ideologías tradicionales, no creen más en lo que antes creían”. La clase dominante ha perdido autoridad, prestigio y consenso, queda poseedora de la sola fuerza coercitiva. “El aspecto de la crisis moderna que viene lamentado como oleada de materialismo (…) consiste, justamente, en el hecho que el viejo (la vieja ideología) muere, pero el nuevo (la nueva ideología, la concepción comunista del mundo) no puede nacer”, no puede todavía volverse ideología de las grandes masas) porque la vieja clase dominante alcanza todavía a impedir con la fuerza “a quien podría dirigir de desarrollar su misión”, es decir crear los nuevos órdenes políticos y económicos de la que la nueva ideología sea el lado intelectual y moral. Entonces Gramsci insinúa que la solución de la crísis cultural depende de la solución de la crisis económica y política: para los comunistas el juego está abierto todavía.

En sustancia en esta nota de 1930 Gramsci confirma

– la concepción (de la revolución socialista) que en el curso del Bienio Rojo había sido asimilado por el marxismo y por el leninismo, elaborando con la sección socialista torinense (Programa de acción de la sección socialista torinense – enero 1920) y propagandeando (principalmente en L’Ordine Nuovo, revista semanal de mayo 1919 al final de 1920 y luego periódico),

– la concepción que había perfeccionado en su estadía en Moscú desde 1922 a 1923.

– la concepción alrededor de la cual había buscado unir el Partido Comunista que había dirigido desde noviembre de 1923 a noviembre de 1926 por investidura del IC que lo había encargado de bolchevizar un Partido que estaba todavía al ala izquierda de una “partido europeo de viejo tipo (…) con apenas un toque de espíritu revolucionario”,

– la concepción que re-elabora y desarrolla en innumerables campos y bajo varios aspectos en los Cuadernos de la cárcel (desde febrero de 1929 hasta el verano de 1935).

En síntesis la concepción de Gramsci es:

La revolución socialista es una “guerra de posiciones” (en el lenguaje actual diremos guerra popular revolucionaria) que el partido comunista, basado sobre la concepción comunista del mundo (la ideología de la nueva sociedad), promueve y dirige. En el curso de ésta, la “guerra de movimiento” es una gama de operaciones (las revueltas, los golpes de mano, las insurrecciones, las campañas militares, etc.) que el partido lanza en determinar coyunturas que se presenten favorables a conducirla con éxito y en las cuales ésta se vuelve factor decisivo del avanzar de la guerra de posiciones (una coyuntura similar se presentará en los años 1943-1945 y la Internacional Comunista inducirá al Partido Comunista Italiano a actuar aunque los eventos (a confirmación que no había un análisis adecuada de la situación) lo habían cogido de sorpresa. La reforma intelectual y moral de las grandes masas (entonces la hegemonía cultural de los comunistas) puede realizarse sólo en el ámbito de la reconstrucción de la sociedad que se hará luego de la victoria de la revolución socialista (es decir luego de la instauración de la dictadura del proletariado). Proponerse una reforma intelectual y moral de las grandes masas sin transformaciones de la estructura (como condición previa de las transformaciones de la estructura, como sería la hegemonía cultural de los comunistas sobre las grandes masas antes de la victoria de la revolución socialista postulada por tantos exponentes de la izquierda burgués), es operación política diversiva o charlatanería académica.

Los promotores del Forum entonces ponen en boca de Gramsci una concepción de la revolución socialista del todo diversa de la suya y del todo sin sentido. Ninguna revolución socialista ha estallado nunca, ni siquiera en el curso de la larga crisis de la primera parte del siglo pasado. En los países en los que han vencido, los comunistas han gozado de la confianza de grades masas, pero no han conquistado nunca la hegemonía cultural sobre las grandes masas (es decir hacer cumplir a las masas la reforma intelectual y moral) antes de tomar el poder. Cada vez que los comunistas han vencido y conquistado el poder, ha sido a la conclusión de un proceso de lucha conducido en varios terrenos según un plan de guerra bien elaborado (“no combatir a la ciega”, era palabra de orden lanzada por Mao Tse-tung), movilizando paso a paso fuerzas revolucionarias superiores y eliminando así las fuerzas de la clase dominante hasta destruir su Estado. Ha sucedido elaborando una estrategia conforme a las condiciones concretas de las formaciones económico-sociales del país y a su colocación en el contexto internacional y paso a paso actuándola con tácticas correspondientes a las condiciones del momento y valorizando los resultados obtenidos en una etapa para desarrollar con éxito la etapa sucesiva. Cada plan de guerra, justamente porque no es un ejercicio escolástico, académico sino un plan para la acción, para actuar, baja hasta un cierto nivel de detalle; por lo demás, “se navega a vista” pero no a ciegas: la concepción comunista del mundo permite ver cosas que los otros no ven y de usarlas para avanzar. Cuando los comunistas se han hecho sorprender por los eventos sin una estrategia de largo plazo y además sin haber asimilado la concepción comunista del mundo (como en Italia a la caída del fascismo el 8 de septiembre de 1943 y la Resistencia, en Francia con la victoria electoral del Frente Popular en 1936 y sucesivamente con la Resistencia, en España con la victoria electoral del Frente Popular en 1936 y la guerra civil), aunque si han peleado con heroísmo en definitiva han sido vencidos. En la lucha de clases la regla general es: no navegar a la vista, no combatir a la ciega. Elaborar y actuar un plan preciso de acción basado sobre el análisis de la formación económico-social del país y de su contexto internacional.

En esta lógica nosotros los comunistas hemos establecido que la revolución socialista en nuestro país es una guerra popular revolucionaria (GPR) y la constitución del Gobierno de Bloque Popular es la táctica de la fase actual de la GPR.

El fermento entre las masas populares de nuestro país es grande y evidente, irremediable la impotencia de la clase dominante, de la burguesía, del clero y de sus padrinos europeos, estadounidenses y sionistas. Los hechos del referéndum en el que Renzi se ha atrapadado están todavía en curso y son una confirmación. La justificación que viene a menudo avanzada por quien en estas circunstancias no se dedica a organizar la revolución socialista, y a trazar un plan para “hacer batir la mayonesa” de la lucha de clases y actuarla, es la escasa combatividad de las masas populares: tanta la insoferencia y la indignación hasta el rencor, pero escasa la combatividad, dicen. Pero si nos miramos a la historia y también la experiencia en el detalle, vemos que la combatividad de las masas populares crece y se difunde solamente si estas se encuentran con un Centro que se ha puesto a sí mismo con sus actividades en capacidad de aglutinar y catalizar su descontento y encauzarlo hacia un objetivo justo: entonces un Centro competente y capaz. No es la combatividad de las masas populares que crean un Centro como este, sino que es el Centro que ha conquistado a ellas la confianza que hace a las masas populares combativas. Ahora es justamente un partido comunista competente, que sea ya Centro de referencia para las amplias masas y que indique una justa vía de lucha, lo que todavía falta en nuestro país. El (nuevo) PCI debe todavía convertirse en Centro competente, fuerte de la confianza de grandes masas populares: por esto nuestra consigna es: consolidar y reforzar el Partido. Un Centro competente había cuando en 1945 la resistencia triunfó sobre el nazifascismo. Con la Resistencia el PCI había conquistado en gran medida la confianza de las masas populares. Pero aquel Centro ha sido poco a poco destruido desde la dirección de los revisionistas modernos, desde Togliatti y Berlinguer y de sus cómplices de los que Napolitano es un ejemplar.

Hacia finales de los años ’70 había aparecido que las Brigadas Rojas habían reconstruido otro análogo Centro aprovechando de las condiciones favorables creadas por las grandes luchas reivindicativas de aquellos años. Pero los desarrollos no han confirmado la apariencia y las esperanzas: las Brigadas Rojas se han destruido con las propias manos pasando al militarismo y en la pretensión subjetivista de sostituírse a las masas en lugar de movilizar las masas. Política y Revolución de Prospero Gallinari, Francesco Piccioni y otros prisioneros BR (1983) y Cristóforo Colombo de Pippo Assan (1988) lo ilustran en modo distinguido.

Queda entonces el problema para resolver. Pero es un problema resoluble: hasta el PCI en los años ’30 era poca cosa pero resistiendo al fascismo, tejiendo su tela y sobretodo reaccionando a la derrota del 8 de septiembre de 1943 y animando la Resistencia supo reconstruir un Centro competente y reconocido por las amplias masas populares como y más ahora de cuanto lo haya sido el Partido Socialista en los años 1919 y 1920 del Bienio Rojo. Y bien ahora está a nosotros los comunistas de hoy hacer nuestro camino y construir un Centro competente para que conquiste la confianza de las masas populares, que con un Centro como este desplegarán los milagros de combatividad y heroísmo que han desplegado en otras análogas circunstancias. Es la operación que el (nuevo) PCI esta cumpliendo.

A éste propósito viene hecha de varias partes, entre ellas también de los promotores del Forum en cuestión, la objeción que en Italia no existe más una clase obrera concentrada en las empresas capitalistas que pueda hacer clase sujeto principal de la revolución socialista que debemos con ciencia y conciencia promover. Ahora nosotros desafiamos a cualquiera a desmentir que hoy, no obstante la relocalización, cerramientos y reducciones, en Italia los obreros concentrado en empresas capitalistas son más numerosos que a finales de los años ’40 sea como número absoluto que como porcentual de las poblaciones. Tanto más si contamos también a los proletarios concentrados por las empresas todavía públicas y por las instituciones de los servicios públicos que por muchos aspectos son de asimilar a los trabajadores de las empresas capitalistas. Además las masas populares que los proletarios concentrados en las empresas capitalistas y públicas hoy deben hegemonizar no son más campesinos pobres dispersos en los campos, víctimas de curas, carabineros, y agrarios, sino proletarios disgregados de las zonas urbanas (ocupados, desocupados, precarios, falsos trabajadores autónomos, trabajadores autónomos pisoteados por los monopolios, del capital financiero y por el Estado, amas de casa, inmigrantes y jóvenes). Y ulterior elemento favorable son los enormes progresos cumplidos por las mujeres en el emanciparse de la opresión clerical.

Entonces el nuevo puede nacer: vamos trabajando pues, para elaborar un plan para hacer la revolución socialista, para llegar a instaurar el socialismo haciendo crecer, un paso a la vez, “la mayonesa” de la lucha de clases.

Tantas son las obras abiertas, pero la cuestión decisiva es consolidar y reforzar el partido comunista fundado sobre la concepción comunista del mundo, la ciencia de la actividad con las cuales los seres humanos hacen la historia. Conducir la reforma intelectual y moral de los miembros, candidatos y organismos del Partido a usar la concepción comunista del mundo para analizar cuanto en detalle es necesario a las situaciones concretas y hacer “crecer la mayonesa” de la lucha de clases.

Por esto nosotros los comunistas sobre el terreno político colaboramos sin reservas y sin ahorro con todos aquellos (organismos y personajes) que persiguen el uno o el otro de nuestros objetivos tácticos (unidad de acción): nuestra colaboración con “Red de los Comunistas” y otros organismos contra la Unión Europea, el euro, contra la reforma Renzi de la constitución de 1948, contra la esterilización del CCNL implícita en la hipótesis de acuerdo para el contrato metalmecánico firmado por FIOM, FIM y UILM el 26 de noviembre y también nel acuerdo firmado por CGIL, CISL y UIL el 30 de noviembre con el gobierno Renzi (ministro Marianna Madia) a la vigilia del Referéndum del 4 de diciembre de 2016 y en mil y otras luchas, se encuadra en este contexto. Pero cada una de estas luchas es conducida por nosotros mirando a hacer avanzar la revolución socialista. Medimos su resultado principalmente por los pasos adelante que la revolución socialista ha hecho. Por esto contemporáneamente con cada uno de los organismos y de los personajes con los que conducimos unidos luchas políticas, justamente porque han influencia sobre las masas populares elevamos siempre más también la lucha sobre el plan de la concepción del mundo, de la estrategia y del análisis de la formación económico-social italiana y del contexto internacional. La historia de nuestro país es rica de episodios de heroísmo, pero uno de los límites que han obstaculizado la revolución socialista ha sido el bajo nivel de la lucha ideológica, el limitar la teoría en el debate académico, no elaborar una estrategia, el navegar a la vista, sobre la defensiva, el limitarse a la reivindicación y a la participación en las instituciones representativas características de la democracia burguesa. También uno de los principales límites del viejo PCI ha sido de haber conducido la lucha sin una visión estratégica adecuada. Por esto en 1943 fue sorprendido por la caída del fascismo y en los años sucesivos condujo a la Resistencia pero no supo hacer palanca sobre miles de pretextos, ni tampoco supo verlos y perdió la guerra: no instauró el socialismo.

No es la tolerancia de los errores de concepción del mundo y de análisis en nuestros aliados políticos que es índice de nuestra unidad con ellos y de nuestro amor por las masas populares. En nosotros siempre y en cada aspecto de la lucha el amor por las masas populares se combina con el odio contra los opresores. Sin odio contra los opresores, el amor por los opresos es compasión, caridad y misericordia: cosas de curas y de ricos. En cada pasaje táctico se necesita siempre, asiduamente cuidar el éxito final de nuestra lucha: la instauración del socialismo y la transición al comunismo.

El viejo mundo muere y busca arrastrar consigo a la humanidad. El nuevo mundo puede nacer y nace gracias a la revolución socialista que nosotros los comunistas hacemos avanzar, dándonos los medios necesarios para hacerlo.

El viejo muere.

Que el nuevo nazca depende de nosotros los comunistas!

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